
Por cierto, no me gustan ni un pelo esos plafones de pared. Seguro que dan una luz ideal, pero me siguen sin gustar. Qué queréis que os diga, siempre he sido más de velitas y de espacios poco iluminados (hay que confesar que vivo en la ciudad que peor se ilumina de toda la península... y estoy harto de que me cieguen con luces innecesarias y feas).
Por el momento, yo, he de reconocerlo, sólo tengo ojos para estos sofás. Cariño, yo quiero unos así!
No obstante, siempre podremos encontrar otras opciones que, por cierto, también me gustan, como por ejemplo estos dos, muy en la línea... aunque soy contrario al blanco.Aunque que reconozco que siento debilidad por su original... el sofá Chester. Hace unos años me hubiera parecido lo peor, algo viejo e incómodo... ahora lo valoro como lo que es: Un sofá creado para la conversación y la tertulia, no para ver la televisión tirado.
